PLESIOSAURIO
Plesiosaurus (del griego: πλησιος/plesios, cercano a + σαυρος/sauros, lagarto), o el plesiosaurio, fue un género de un gran reptil sauropterigio marino que vivió a principios del período Jurásico, y es conocido de esqueletos casi completos del Lias de Inglaterra. Se distingue por su pequeña cabeza, su cuello largo y delgado, un cuerpo ancho como el de una tortuga, una cola corta, y dos pares de grandes aletas alargadas. Este animal dio nombre al orden Plesiosauria, de la cual es un miembro primitivo, pero típico. P. brachypterygius, P. guilielmiiperatoris y P. tournemirensis fueron asignados a los nuevos géneros Hydrorion, Seeleyosaurus y Occitanosaurus.
El plesiosaurio fue un genero de gran reptil marino que vivió a principios del período Jurásico, el plesiosaurus fue descubierto en Inglaterra donde fue conocido por los esqueletos casi completos, perduraron hasta la extinción al final del Cretácico
Taxonomía
Reino:Animalia
Filo:Chordata
Clase:Sauropsida
Orden:Plesiosauria
Suborden:Plesiosauroidea
Familia:Plesiosauridae
Género:Plesiosaurus
P. dolichodirus (tipo)
Descripción
Los plesiosaurios se habían adaptado a la vida en el mar mediante la transformación de las extremidades en aletas largas y estrechas. En lugar de presentar cinco o menos huesos en cada dedo, llegaban a tener hasta diez. Tenían el cuerpo rechoncho y robusto y la cola corta. Al principio, los paleontólogos creían que los plesiosaurios utilizaban las aletas como grandes remos, es decir, que los movían hacia adelante y hacia atrás para desplazarse por el agua. Sin embargo, una teoría más reciente sostiene que movían las aletas verticalmente, como las alas de las aves.
De ser así, los plesiosaurios volaban por el mar, batiendo las extremidades con un ritmo lento y continuado. Las aletas tenían forma de deslizadores, con los bordes delanteros convexos y los traseros cóncavos.
En este sentido se asemejaban a las alas de los pingüinos modernos o a las aletas de las tortugas marinas, dos tipos de animales que desarrollan una especie de vuelo subacuático. La especialización de las extremidades de los plesiosaurios determinó modificaciones en las cinturas pélvica y torácica, que en este grupo de reptiles marinos adquirieron una estructura única. Los huesos de la cintura torácica y dos de los tres huesos de las caderas estaban muy engrosados y formaban anchas placas en la parte inferior del cuerpo.
Los poderosos músculos que movían las extremidades estaban fijados a estas extensas placas óseas. Una densa serie de costillas conectaba con la región ventral los huesos de las cinturas pélvica y torácica, lo cual volvía el cuerpo más rígido y proporcionaba una estructura sólida y resistente sobre la cual podían apoyarse las enormes aletas. Las costillas ventrales también debían de proteger al animal cuando llegaba el momento de salir a tierra para desovar. Del mismo modo que las tortugas modernas poseen una coraza ventral de placas óseas, las costillas ventrales de los plesiosaurios deben de haberles protegido el vientre cuando se arrastraban hasta la orilla y reptaban trabajosamente por la playa, impulsando el enorme cuerpo con las aletas.
Son de la misma familia de los reptiles marinos y su tamaño era descomunal: tenían una apariencia gigantesca, con un cuerpo muy voluminoso y un largo cuello muy esbelto y delgado. Debido a que se movían en ambientes marinos, su cuerpo estaba totalmente amoldado a las necesidades de este entorno y, por tanto, tenía una cola que le ayudaba a desplazarse por el agua, unas patas que tenían forma de aleta y una pequeña cabeza.
Se creía que estos animales tenían la capacidad de salir fuera del mar y arrastrarse por la tierra, tal y como lo hacen animales que conocemos como las focas o las tortugas; sin embargo, tras el estudio americano se determinó que el cuerpo de los Plesiosaurios no tenían la capacidad de salir al exterior y, mucho menos, poder moverse por la arena o las rocas.
Columna vertebral
Plesiosaurus era un plesiosaurio de talla media que crecía entre 3 a 5 metros de longitud. Tenía aproximadamente 40 vértebras cervicales. Los centros de las vértebras son relativamente alargados y su longitud es usualmente algo mayor que su altura pero igualando o excediendo su ancho.También poseen caras articulares que son levemente cóncavas y en forma de riñón, con bordes redondeados y levemente rugosos. Los forámenes subcentrales, los cuales son agujeros sobre la superficie ventral del centro de la vértebra, son pequeños y alargados con levs bordes o bultos entre ellos. Las costillas delanteras son de forma escotillada con procesos anteriores y posteriores casi iguales y las espinas neurales cervicales son redondeadas. Las costillas cervicales son aparentemente de cabeza doble y sus facetas son alargadas y apenas espaciadas anteriormente con un pasaje longitudinal o foramen entre ellas. Cerca de 21 vértebras corresponden a las dorsales (de la espalda) y tenía al menos tres vértebras sacrales. Posee al menos 28 vértebras caudales y unas pocas más pudieron haber estado en el final de la cola. Las espinas neurales del tórax son altas y algo rectangulares de perfil con puntas transversalmente engrosadas. Las costillas dorsales sólo poseen una cabeza, son gruesas y paquiostóticas como en muchos plesiosaurios. Las costillas sacrales son cortas, robustas y romas en ambos extremos. Las vértebras caudales son comparativamente menos notables con los arcos fusionados en los adultos pero sus costillas y cheurones son libres. El espacio entre los arcos de las costillas desde el margen posterior del coracoides al pubis está llenos de gastralias paquiostóticas.
Extremidades
Los miembros formaban aletas alargadas, en forma de remo con cinco dígitos completos, aunque cada uno consiste de un número muy grande de falanges. Algunas impresiones de piel descubiertas sugieren que era lisa, no escamosa. Los miembos delanteros de Plesiosaurus parecen ser típicos para un plesiosaurio con un arco clavicular fusionado que yace en el medio de la escápula como es el caso en todos los sauropterigios. La lámina dorsal escapular es delgada y algo rectangular encontrándose con la placa ventral plate en un marcado ángulo y el ramo del glenoide es robusto. El glenoide es compartido por la escápula y el coracoides, como en todos los plesiosaurios, con el coracoides siendo mucho más largo que la escápula. Los miembros anteriores son alargados y tienen una estructura relativamente estrecha. Son más estrechos que los de muchos otros plesiosaurios. Adicionalmente, Plesiosaurus tenía un húmero distinguido por una profunda curvatura en el eje propodial, un rasgo generalmente ausente en otros plesiosaurios pero que retenían muchos miembros basales de Sauropterygia.
En P. dolichodeirus una somera pero marcada ranura longitudinal o surco interepipodial está en la superficie ventral del húmero en individuos maduros. Prominentes facetas epipodiales están también desarrolladas en los adultos. El cúbito o ulna en forma de placa tiene forma de media luna y es muy ancho, mientras que el radio es robusto y en forma de columna. De los seis carpos, los carpos ulnares y los intermedios son los más largos, siendo los primeros casi iguales en tamaño. Los miembros posteriores son menores que los anteriores en los individuos adultos pero esto no es tan obvio en los ejemplares menores. El fémur es casi simétrico longitudinalmente mientras que la esquina posterodistal es levemente que la anterior. El eje femoral es recto y tanto los bordes posteriores y anteriores son cóncavos. La tibia y el peroné son similares en tamaño, pero la tibia es más robusta y tiene un extremo proximal más ancho que el distal, mientras que el peroné tiene forma de medialuna. Los miembros posteriores son también largos y estrechos.
Alimentación
Para saber qué comían los Plesiosaurios tan solo hace falta que nos fijemos en su mandíbula y en sus dientes: tenían una serie de afilados dientes que tenían una curvatura y que, por tanto, les permitía cazar y retener fácilmente a sus presas. Por tanto, eran dinosaurios carnívoros que se alimentaban de diferentes especies marinas entre las que destacan diferentes variedades de moluscos o peces pequeños.
Dentro de estos animales, había una especie que tenía el cuello más corto, una característica física que les permitía moverse con mayor facilidad y, además, podían cazar presas más grandes como reptiles marinos o, incluso, pequeños Plesiosaurios.
Dentro de estos animales, había una especie que tenía el cuello más corto, una característica física que les permitía moverse con mayor facilidad y, además, podían cazar presas más grandes como reptiles marinos o, incluso, pequeños Plesiosaurios.
Superfamilia: Plesiosauroideos
Los primeros miembros de este grupo de reptiles marinos de largo cuello constituyeron la base a partir de la cual se desarrollaron todos los demás plesiosaurios.
El grupo hizo su aparición a comienzos del Jurásico y prosperó durante todo el período. Una de las familias, la de los Elasmosaurios, sobrevivió hasta el final del Cretácico y fue la última del grupo en extinguirse.
La tendencia general entre las diversas familias de plesiosauroideos fue el desarrollo de cuellos y extremidades cada vez más largos, característica que alcanzó su máxima expresión en los miembros más recientes del grupo, algunos de los cuales tenían cuellos tan largos como el tronco y la cola juntos, y gigantescas aletas que deben de haberlos transportado ágilmente por el agua. Las aletas delanteras de estos plesiosaurios eran siempre un poco más grandes que las traseras. Los plesiosauroideos se alimentaban de calamares y peces pequeños. Su largo cuello les permitía levantar la cabeza muy por encima de la superficie y escudriñar las olas en busca de su presa.
Plesiosaurus vivió a principios del Jurásico en Europa (Inglaterra y Alemania), y medía 2,3 metros de longitud. Se diría que los plesiosaurios cambiaron muy poco durante los 135 millones de años de su evolución. El miembro más antiguo del grupo, el Plesiosaurus, había adquirido ya todos los rasgos importantes que caracterizaban a estos reptiles marinos. Se conocen varias especies del género Plesiosaurus. Por ejemplo, P. macrocephalus, que tenía la cabeza más grande que la mayoría de las especies, pero en los demás aspectos establece la pauta para todos sus parientes.
La estructura del plesiosaurio tendía a la maniobrabilidad, más que a la velocidad. Sus hábitos predadores deben de haberle exigido movimientos bastante precisos. Por ejemplo, un golpe hacia adelante de las aletas de uno de los lados del cuerpo, combinado con un golpe hacia atrás de las aletas del otro lado, haría girar totalmente el corto cuerpo del animal, que a continuación podía proyectar el cuello de manera fulminante para capturar víctimas veloces.
Cryptocleidus vivió a finales del Jurásico en Europa (Inglaterra), y medía 4 metros de longitud. El Cryptocleidus y otros de los miembros de su familia conservaban las proporciones moderadas del cuello que se observan en el Plesiosaurus. Por otra parte, desarrollaron gran cantidad de dientes curvos extremadamente aguzados, que quedaban encastrados al cerrar las mandíbulas. Este mecanismo constituía una refinada trampa para atrapar camarones o peces muy pequeños. Como otros plesiosaurios de fines del Jurásico, el Cryptocleidus había perfeccionado la transformación de las extremidades en órganos natatorios, mediante el aumento del número de huesos en cada uno de los dedos, para formar una aleta larga y flexible.
Muraenosaurus vivió a finales del Jurásico en Europa (Inglaterra y Francia), y medía 6 metros de longitud. La familia de mayor éxito de los plesiosaurios fue la de los Elasmosaurios, de la cual el Muraenosaurus es un miembro primitivo.
Esta familia evolucionó a mediados del período Jurásico y sobrevivió hasta fines del Cretácico. Los Elasmosaurios tenían los cuellos más largos de todos los plesiosaurios. El del Muraenosaurus era tan largo como el tronco y la cola juntos, y estaba sostenido por 44 vértebras. La cabeza, situada en el extremo de este descomunal cuello, era diminuta: apenas la decimosexta parte de la longitud total del cuerpo.
El cuerpo rígido y corto de los plesiosaurios se había vuelto en el Muraenosaurus particularmente robusto y rígido. Esta rigidez debe de haber contribuido a la eficacia de las aletas como órganos propulsores.
Elasmosaurus vivió a finales del Cretácico en Asia (Japón) y América del Norte (Kansas), y medía 14 metros de longitud. Una serpiente ensartada en el cuerpo de una tortuga; así describió a los plesiosaurios de cuello largo Deán Conybeare, paleontólogo inglés del siglo XIX, que desarrolló gran parte del trabajo inicial sobre estos reptiles marinos. La descripción de Conybeare está mós que justificada en el caso de Elasmosaurus, el miembro más grande de la familia de los elasmosaurios y el plesiosaurio que se conoce desde hace más tiempo. Más de la mitad de su longitud total estaba constituida por el cuello: 8 metros sobre un total de 14.
La longitud del cuello de Elasmosaurus se debía a la cantidad de vértebras: 71 en total, muchas más que en los primeros plesiosaurios, que presentaban alrededor de 28 vértebras cervicales. Esta extendida estructura debe de haber permitido al Elasmosaurus enroscar el cuello en sentido horizontal, formando dos círculos completos alrededor del cuerpo. En el plano vertical, en cambio, sólo debe de haber sido la mitad de flexible. Sin embargo, si que hubiera flexionado el cuello en diferentes direcciones mientras nadaba por debajo de la superficie del mar, el agua le habría presentado una gran resistencia. Por lo tanto, algunos paleontólogos han sugerido que estos reptiles de cuellos descomunales se desplazaban por la superficie, con el cuello erguido sobre el agua. Cuando desde este aventajado punto de observación el animal divisaba peces u otras víctimas, sumergía el largo cuello en el mar y los atrapaba.
El moderno anhinga o pato aguja tiene el cuello muy largo y caza más o menos de la misma forma.
Superfamilia: Pliosauroideos
Los pliosaurios hicieron su aparición a comienzos del Jurásico, poco después que sus antepasados los plesiosauroideos. Los pliosaurios se convirtieron en los tigres de los mares del Mesozoico: acosaban y vencían a las grandes criaturas marinas, como los tiburones, los calamares gigantes, los ictiosaurios e incluso los plesiosauroideos, sus parientes. Para hacerlo, desarrollaron una enorme cabeza con mandíbulas y dientes sumamente poderosos y potentes músculos mordedores.
Algunos pliosaurios tenían cabezas de casi 3 metros de longitud. El cuerpo, de cuello cada vez más corto, era hidrodinámico y capaz de desplazarse a gran velocidad. Había pliosaurios con apenas 13 vértebras cervicales, en comparación con las 28 que presentaban los plesiosaurios de cuello más corto. Eran también más grandes que sus parientes y podían atacar víctimas de gran tamaño.
Macroplata vivió a principios del Jurásico en Europa (Inglaterra), y medía 4,5 metros. de longitud. Este pliosaurio primitivo tenía un cráneo esbelto, semejante al de los cocodrilos y sólo un poco más grande, proporcionalmente, que el de los primeros plesiosaurios. Conservaba un cuello bastante extenso, con 29 vértebras ligeramente acortadas, que era por lo menos dos veces más largo que la cabeza.
Como en el caso de los plesiosaurios, las extremidades de los pliosaurios se fueron transformando progresivamente en aletas, con gran aumento del número de huesos en los dedos. Pero en estos animales fueron las extremidades traseras, y no las delanteras, las que se volvieron más largas, lo cual revela una diferencia en el uso de las aletas entre los dos grupos.
Peloneustes vivió a finales del Jurásico en Europa (Inglaterra y URSS), y medía 3 metros de longitud. Aunque más pequeño que Macroplata, este pliosaurio de fines del Jurásico pone de manifiesto la tendencia a aumentar el tamaño de la cabeza y acortar la longitud del cuello. El Peloneustes tenía solamente una veintena de vértebras cervicales, de forma tal que el cuello era casi igual en longitud que la cabeza.
Por su forma más hidrodinámica, el Peloneustes era capaz de nadar velozmente detrás de sus ágiles presas: calamares, jibias y ammonites. La larga cabeza del Peloneustes le permitía llegar hasta donde el corto cuello no habría llegado.
Sus dientes estaban adaptados a su dieta especializada: eran menos numerosos y no tan aguzados como los de los piscívoros plesiosaurios y resultaban más eficaces para aferrar el blando cuerpo de los calamares y las conchas duras de los ammonites. En algunos de los pliosaurios fósiles se ha conservado el contenido del estómago. La masa no digerida estaba constituida en su mayor parte por los ganchos de las ventosas de los cefalópodos.
Liopleurodon vivió a finales del Jurásico en Europa (Inglaterra, Francia, Alemania y URSS), y medía 12 metros de longitud. Este enorme pliosaurio presenta el aspecto típico de los miembros más recientes de la familia. Semejante a una ballena, tenía la cabeza robusta, el cuello corto y engrosado y el cuerpo hidrodinámico. La estructura de las cinturas pélvica y torácica permite afirmar que este pliosaurio tenía gran capacidad de maniobra en el agua y que podía nadar en todas las profundidades.
Movía las aletas delanteras verticalmente, como los plesiosaurios. Un fuerte golpe hacia abajo empujaba el agua hacia atrás, impulsando al animal hacia adelante. Para el golpe de recuperación, lo más probable es que las aletas se levantaran automáticamente, por el paso del agua sobre su estructura hidrodinámica.
Las aletas traseras se proyectaban hacia atrás contra el agua, en un poderoso golpe, y luego giraban para presentar la menor resistencia posible al agua en el golpe de recuperación. Esta combinación de movimientos debe de haber determinado una natación veloz y eficaz sobre largas distancias, característica que permitía al pliosaurio acosar durante largo tiempo a los veloces cefalópodos, sus víctimas preferidas.
Kronosaurus vivió a principios del Cretácico en Australia (Queensland) y medía 12,8 metros de longitud. El australiano Kronosaurus es el mayor de los pliosaurios conocidos. El robusto y achatado cráneo llegaba a medir 2,7 metros de largo, casi la cuarta parte de la longitud total del cuerpo. Era por lo tanto considerablemente mayor y más poderoso que el de Tyrannosaurus, el más grande de los dinosaurios carnívoros.
Durante todo el Triásico y el Jurásico, el moderno continente de Australia era tierra firme; pero durante la primera parte del Cretácico, el mar invadió y sumergió muchas de sus regiones. El ambiente era cálido y los mares poco profundos, condiciones favorables para el desarrollo de una vasta población de peces y predadores cefalópodos. Kronosaurus y los otros pliosaurios de cuello corto eran excelentes nadadores que deben de haber encontrado una fuente casi inagotable de alimentos en aquellos cálidos mares.
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